martes, 22 de abril de 2014

Casa para la sospecha


Día 4

Hay ciudades  o          cárceles
y en su interior            números          delincuentes

Google celebra el aniversario de la invención del código de barras       Google celebra el aniversario de la invención del código de barras        Google celebra el aniversario de la invención del código de barras
15 295465               17523 461               8 048 944
que los altoparlantes buscan               los directivos más furiosos
en su vigilia
porque sus reos esperan en calma su condena           en días sin orillas       
bajo ayunos religiosos                        con enfermedades caras
que desaparecen solas
cuando se canta en voz baja

ellos hablan más suave para poder escucharlos

porque el tiempo cansa                      y exangüe quedan las carnes  sufrientes
extendidas en las cicatrices del mundo
que ya se va

villas con oleadas de aburrimiento
donde se trota, alrededor, paranoicos, por rutina      para agarrar calor;
que ellos, presidiarios, tienen odios, deseos, frustraciones, esperanzas delirantes
que lo único en lo que piensan cuando salgan es en follar
o amar / sobre todo / aunque sea un secreto
olvidarlo todo: “m con la a ma, m con la e me… tengo dos manzanas y si me como una”
que insomnes velan por el sufrimiento que han causado a sus padres
que aún despiertan en la madrugada pronunciando el nombre del amor
abandonado

ya no se hincarán más ante la mentira
—dicen—

ya no pueden caminar hacía ningún lugar
los que abandonaron sus casas en la noche
dejando un   r e g u e r o  de las pertenecías más apreciadas

que el arrepentimiento viene con el dolor
—escuchan—

que se la psaan tridaos en sus euqisans lnydneeo y ercsbiineo rrao
puqroe tdoo se les ovidla
y qieuern aamr praa riceibr la msima paz
de auqlelas nebus que se van
poco a poco

ahí se vuelven cenizas
menos mal
para empezar de nuevo
sus vidas, a veces dobles / a veces todas
en esas ciudades         o                      claustros








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